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Sobre “Ficciones para una autobiografía”, de Ángeles Mora, Premio de la Crítica 2015


El último libro de Ángeles Mora (Córdoba, 1952), “Ficciones para una autobiografía”, retoma las temáticas de libros anteriores de la poeta, aunque renovándolas. La escritura es aquí el “vicio de cada día” y el destino –interminable, ininterrumpido– que no sacia. Este libro meritorio, bien estructurado, ha merecido recientemente el Premio de la Crítica 2015. Por Juana Castro.


Sobre “Ficciones para una autobiografía”, de Ángeles Mora, Premio de la Crítica 2015
En el último libro de la poeta Ángeles Mora (Rute, Córdoba, 1952), aun suponiendo un recorrido más por el hilo de su trayectoria, hay algo nuevo, algo de zancada adelante que lo hace más precioso. 

Para empezar, la palabra “luz” es la más repetida, la luz que ilumina el paisaje, una tarde, las razones, un objeto, el instante. Como en toda su obra, llama la atención esta poesía que se dice así, sin importancia, hablando y sin inflarse, como al hilo de cualquier cosa. Y cuántas verdades sin embargo. Verdades descubiertas al paso, verdades pequeñas, que a más no aspiramos, porque de la Verdad con mayúscula huimos, ni se la cree ni se la espera. 
            
Hay aquí ternura, ironía, el tiempo del amor, de la memoria, de la introspección, de la cotidianeidad, de los trabajos domésticos. Y hay sobre todo un continuo ir y venir por la escritura, un bucear en sus modos y maneras, en los misterios del escribir, del vicio de escribir. 

Citas de Adrianne Rich, de Wislawa Szimborska, Rosario Castellanos, Emily Dickinson, de Ana María Matute para dar paso a los recuerdos de infancia, y también de Carlos Barral, Blas de Otero y hasta de Quevedo y Góngora. 

Ángeles Mora.
Ángeles Mora.

Partes y tonos 

Manteniendo un mismo clima, el libro se ha dividido en cinco partes, “¿Quién anda aquí?”, “Emboscadas”, “Palabras nuestras”, “Los instantes del tiempo” y ”El cuarto de afuera” más un preludio de dos poemas. 

Las partes nos dan las temáticas: La I, el vaivén entre la que se dice y la que no se nombra, la que camina y la que espera, la que se abandona y la que construye el pensamiento, la que vive en las palabras y la que se camufla de triste ama de casa. 


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04/05/2016 |Leido 235 veces |



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