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La imaginación lo es todo. Conversación con Marta López-Luaces



La escritora, poeta, traductora y profesora Marta López-Luaces (A Coruña, 1964), se revela en la actualidad como una de las voces hispanas en lengua española más vibrantes y elocuentes. Es autora de numerosos poemarios, antologías ensayos y traducciones.

Como poeta, ha publicado Distancia y destierros (1998), la plaqueta Memorias de un vacío (2002), Las lenguas del viajero (2005) y Los arquitectos de lo imaginario (2010), finalista del Premio Ausiás March, 2010.Como narradora ha publicado un libro de relatos, La Virgen de la Noche (2009) y Los traductores del viento (2013), ganadora del premio International Latino Book Award, 2014. Con un lenguaje dinámico y rítmico, Marta López-Luaces nos transporta con Los traductores del viento al siglo XXIII, y retoma esa conversación infinita entre lo físico y lo trascendental, mostrando la pugna entre lo humano y lo sagrado, ese afán del ser humano de seguir explorando por medio de la palabra caminos de trascendencia, formas de explicar el mundo, de expresar lo indecible, de llegar a esas otras dimensiones que no son perceptibles pero que sentimos y nos emocionan.

En esta novela, la autora nos presenta con una mirada angustiada los más profundos conflictos sociales y humanos de hoy en día, como la diversidad, la religión y la pobreza. La lucha entre el poder económico, el político y el religioso que se da en Henoc —ciudad que alude a la ciudad construida por Caín—, construida en el desierto para acoger a los ex-convictos e inmigrantes ilegales, afecta inevitablemente la vida interior de los personajes, revelando sus conflictos más internos, su total aislamiento y sentimiento de soledad.

Los traductores del viento ha sido definida por algunos críticos como una novela de ciencia-ficción e incluso mística. Pero la novela sugiere un encuentro con el existencialismo de Sartre, de Camus, o de Simone de Beauvoir, como la autora misma nos explica en esta entrevista. También nos habla de las diversas tradiciones literarias, culturales y religiosas que confluyen en su novela en ese intento de captar la esencia del ser humano, y de cómo su experiencia vital en una ciudad en crisis como Nueva York, ciudad en la que reside desde los dieciséis años, se traduce en unas “condiciones emocionales que reflejan un sentir del vacío”, convirtiendo al ser humano en personajes en busca de un comprador a quien venderse. En la voz de Marta López-Luaces resuenan ecos milenarios con diversidad de acentos en un intento de denunciar las deficiencias del humanismo contemporáneo.
 

1. Tradición e innovación. La Galicia de tu niñez y temprana juventud  en tu obra, tanto poética como narrativa, ¿es importante? ¿Por qué? ¿Qué herramientas te ha dado? En tu obra, ¿qué materiales innovadores has utilizado?


Galicia, y en particular mi ciudad, A Coruña, está muy presente, especialmente en mis primeros libros. En mi experiencia de vida, la pérdida de la infancia se enlaza con la partida de A Coruña a Nueva York. Para mí, el paso de la infancia al mundo adulto siempre estará ligado a la experiencia de partir de Galicia a Nueva York. Ambos momentos coinciden en mi experiencia de vida. De este modo, emocionalmente. La pérdida de los orígenes se une con la fragmentación de una identidad. Galicia se transformó en ese referente vital. Su pérdida me ha obligado a repensar la identidad como un diálogo constante y fluido con las culturas que desde entonces me rodean. Por otro lado, Galicia también es para mí un importante referente literario.

Si hay algo innovador en mi literatura es que responde a una larga tradición literaria gallega en la que se escribe sobre el emigrante. Solo que en mi caso, ya no lo hago desde Galicia, sino desde la experiencia misma de la emigración. Hoy los escritores que residimos fuera escribimos desde esa misma experiencia vital. Se podría decir que a finales del siglo XX y principios del siglo XXI quienes escribimos desde el exilio respondemos a los escritores de finales del siglo XIX y principios de siglo XX anclados en la realidad de la que hemos partido.
 

2. Como narradora y poeta, en alguna ocasión has dicho que, para ti, el impulso poético es el motor de la experiencia tanto narrativa como poética. Habla un poco más sobre ese “impulso poético”. ¿De dónde viene? ¿Hacia dónde va? ¿Cómo se relaciona con tu labor como traductora?


El impulso poético es el motor de toda mi obra, poesía y narrativa. Cuando hablo de impulso poético hablo de la preocupación por el ritmo y el tono del lenguaje. A diferencia de lo que se puede pensar, la novela, o la prosa en general, tiene que tener un tono y un ritmo, dos elementos de suma importancia para que el libro funcione literariamente.
 

3. ¿Intuición o conceptos? ¿Cuál de estas nociones es para ti más importante? ¿Cómo atrapar lo indecible con la palabra? ¿Qué es la imaginación y qué labor tiene?


Es una pregunta difícil de responder. El concepto y la intuición son necesarios para la creatividad. Se parte de la intuición para luego ya dejar entrar los conceptos que se desarrollarán en poesía o en prosa. Pero la combinación de ambos es clave para llegar a un buen resultado. La imaginación lo es todo. Sin imaginación no hay arte. Sin embargo, esto no quiere decir que no haga falta mucha lectura, mucho estudio e investigación, luego la intuición y la imaginación son lo que convertirá todo ese bagaje en una nueva producción literaria.


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15/12/2015 |Leido 213 veces |



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