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Elena Medel "Soy poeta, no modelo: ¿por qué se meten con mi físico?"


Comenzó a publicar a los 17 años, pero cuantos más años cumple, menos prisa tiene. Tan imitada como criticada, durante años ha editado a autores jóvenes, pero ahora quiere reivindicar a las poetas olvidadas.


Foto: Juan Millás
Foto: Juan Millás
A Elena Medel le han salido canas. Pocas, pero visibles. El dato sería irrelevante, si no fuera porque ella ha sido y, sigue siendo a sus 30 años, "la" poeta joven española. La más conocida, la más citada, la ubicua y también una de las más criticadas en ese resbaladizo mundo, de inquinas y adhesiones viscerales, que son las redes sociales.

Con solo 17 años publicó 'Mi primer bikini', un libro a golpe de intuición, con un estilo entre el pop y el surrealismo confesional, que luego ha sido copiado hasta la saciedad. Pero, como suele ocurrir cuando un autor publica demasiado joven, ahora a ella no le gusta nada ese libro tan oportuno como bien titulado.

Entonces llevaba una melena larga y lacia (con flequillo), pero un buen día se la cortó por razones sentimentales. "Para mí, el largo del pelo es algo emocional. Terminé una relación de muchos años, me fui a la peluquería y así se quedó". De esa ruptura nacieron también algunos de los poemas más hermosos de su último libro, 'Chatterton' (Ed. Visor, Premio Loewe a la Creación Joven), donde una maceta de hortensias en la terraza simboliza el florecimiento y deterioro de una pareja.

Poemas tristes, pero con un sedimento de ironía (Ninguna mujer se casa con sus plantas, escribe), porque Elena se ríe de sí misma muy seriamente. "Mi abuela Pepita me dejó en herencia unas caderas inconmensurables y este cutis", dice con marcado acento cordobés durante la sesión de fotos, en la que resulta estar completamente ciega por culpa de sus 11 dioptrías y un problema con las lentillas. Y, sin embargo, a pesar de su aparente ligereza, cuanto mayor es, más teórica. "Madurar era esto -escribe en Chatterton-, no caer al suelo, chocar contra el suelo, contemplar el pudrirse de la piel igual que un fruto antiguo". Sin duda, tiene canas.

En 2003, en un alarde de precocidad, creó su propia editorial, 'La Bella Varsovia' (que ya tiene más de 50 títulos), desde hace unos meses dirige la revista literaria 'Eñe'; sus poemas han sido traducidos a más de 10 idiomas, incluido el swahili; y su obra reunida, 'Un día negro en una casa de mentira' (1998-2014), acaba de publicarse en la editorial Visor. Pero, pese a todos sus éxitos, su libro más vendido hasta la fecha es un heterodoxo y muy personal ensayo sobre Antonio Machado, 'El mundo mago' (Ed. Ariel), un texto capaz de atraer a los estudiantes hacia nuestro clásico.

Mujerhoy. ¿No le pareció sorprendente que la llamaran para escribir sobre un poeta que, en principio, está tan lejos de usted y de su universo creativo?

Elena Medel. Es cierto que el rastro de Machado no se ve claramente en mi escritura, pero es un autor que me ha influido en la trastienda. Yo creo que hay muchas modernidades en Machado, pero se nos han ido olvidando o han sido eclipsadas por esa imagen tan fuerte del poeta del compromiso. A mí me interesa mucho más el Machado que juega con las identidades, el que se inventa a los apócrifos o el que enfrenta la filosofía con la poesía...

MH. En su libro, cuenta la historia de la maleta que tuvo que abandonar el escritor en su huida hacia Francia. ¿Por qué nadie se la quiso quedar?



Sigue leyendo a Elena Medel, entrevistada por Isabel Navarro, en Mujer Hoy.

19/09/2015 |Leido 83 veces |



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