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Ángeles Mora: "La poesía ha construido mi modo de ser y de pensar"


Es una de las voces más sinceras de la poesía actual. Ángeles Mora nació en Rute, pero vive en Granada desde hace décadas. Varios libros y antologías después no hay duda de que esa verdad, una suerte limpia de autenticidad y delicado talento, vive en ella. Con Fragmentos para una autobiografía ganó el Premio Nacional de Poesía. Estos días presenta un nuevo trabajo donde aúna el valor y el ejemplo de sus versos con su música favorita. Por MANUEL MATEO PÉREZ.


Ángeles Mora. Fuente: El Mundo.
Ángeles Mora. Fuente: El Mundo.
Hace dieciocho años que no hablamos. La entrevisté a principios de 2001 y me habló de qué había hecho la poesía en usted. ¿Qué ha hecho durante este tiempo?
Dieciocho años... Yo había publicado entonces Contradicciones, pájaros, con el que gané el Premio Melilla de Poesía. Lo editó Visor. Aquel fue un libro importante para mi porque asentó mi idea de la poesía. Luego publiqué Bajo la alfombra, donde incidía en aquel discurso. Yo no público mucho y aparte de alguna antología lo único importante fue Ficciones para una autobiografía con el que gané el Premio Nacional de Poesía, un libro muy decisivo porque ese galardón tiene mucha repercusión.
La mayoría cuenta el tiempo en años. ¿Usted lo cuenta en libros?

Los libros me marcan y me hacen. La poesía ha construido mi manera de ser y pensar. Me ha servido para pensar, reflexionar y observar el mundo. Sí. Es posible que haya contado mi vida y mi tiempo a través de ellos.

Aquella primera vez que hablamos hace casi veinte años usted sostenía que la poesía sirve para descubrir el misterio que nos empuja a exteriorizar lo que nos apasiona y nos atormenta por dentro. ¿Sigue suscribiendo esas palabras?
Por completo.
¿Qué sucede entonces cuando descubrimos cosas nuestras que no nos gustan?
No tenemos más remedio que aceptarlas y vivir con ellas. En todo caso, podemos intentar cambiar aquello que no deseamos. Y la poesía te da luz para intentar ese cambio. La pasión no es una sublimación. Forma parte de la vida. La pasión te obliga a vivir.
Sigo arrastrando una duda desde que era un adolescente. ¿La poesía es el mejor género para escribir de amor?
Estoy segura de que sí. He dedicado mucho tiempo a entender el amor, las relaciones entre personas, el vacío que deja el desamor. Todo está en mi obra. Erase un chico que no tenía un gato es un libro que publiqué hace poco. Es una antología de poemas de amor que dediqué a Juan Carlos (Rodríguez, el célebre maestro de la literatura granadina, fallecido en octubre de 2016). No hay amor romántico. Hay un viaje en él que nos construye. Mis poemas de amor no son superficiales, no son evanescentes. Están obligados a vivir dentro de uno, a sacar lo que llevamos dentro, a situarse del lado de la vida real.
Si aceptamos que la poesía es el mejor género para escribir de amor ¿cuál es el mejor género para escribir de odio?
La poesía también. Pero te confieso que yo no he escrito desde el odio. Lo que sí me gusta es analizar la sociedad en la que vivimos. Y ahí sí hay contradicciones, dolor, sufrimiento. Me he pasado la vida tratando de aclarar mi vida a través de la poesía.
Usted ha sido una de las creadoras que más ha luchado por romper la dicotomía que situaba a la mujer en la sensibilidad y el sentimiento y al hombre en la razón.
En la década de los ochenta surgió una generación de mujeres poetas que tratamos de romper aquello. Esa dicotomía burguesa de lo privado y lo público, de sentimentalidad y razón había que romperla. No era posible que a las mujeres nos situaran siempre en lo privado y en la sensibilidad y al hombre en lo público y en la razón. Hace tiempo yo decía que muchos de mis poemas parecían escritos por un hombre. No. Los escribí yo que soy una mujer. Si las mujeres nos instalábamos en la sensibilidad acabábamos por ser poetisas. Y yo no he querido ser nunca una poetisa. He querido ser una poeta. Desde que comencé a publicar me situé siempre del lado de la razón, y la sensibilidad que siempre nos han achacado a las mujeres la he utilizado como un instrumento irónico dentro de mi obra. Hoy día las mujeres poetas podemos publicar con la misma facilidad con que los hombres poetas. Pero a la hora de la difusión sigue existiendo una gran diferencia. Los hombres tienen mucha más importancia en los periódicos, en la televisión, en cualquier medio.
¿Está usted convencida de lo que dice?
Sí. ¿Por qué me preguntas eso?
Porque hoy día enarbolar el feminismo es un valor por sí solo, con independencia de la calidad literaria que tenga esa poeta.
Habrá de todo. Hay mujeres poetas buenas y hay mujeres poetas malas. Como hombres poetas buenos y malos. Pero quizá lleves razón. Quizá existan mujeres que se parapeten detrás del feminismo para conseguir algo que no merece su poesía. Pero eso tarde o temprano se transparenta. Al final la historia sitúa a cada uno y a cada una en su sitio.



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24/09/2018 |Leido 76 veces |



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